Diagnóstico y Plan de Tratamiento
Programa teórico
Para cumplir con
la finalización de cualquier tratamiento
odontológico es necesario capacitarse desde
la base inicial del proceso. El estudio detallado
evolutivo de la historia de la implantología
data de los egipcios, donde dientes extraídos
en otras personas, generalmente esclavos, se reimplantaban
en pacientes demandantes de tales actos quirúrgicos.
Posteriormente a esta era, diversos metales fueron
utilizados con muy diferentes resultados. La era
implantológica de los años 50 contrasta
notablemente con la de hoy en día. Las
situaciones, aunque parecidas, han avanzado notablemente.
En los años 60, el Dr. Brånemark,
profesor del Instituto de Biotecnología
aplicada de la Universidad de Gotemburgo (Suecia)
después de una década de investigación,
da a conocer un estudio del año 1952 donde
demuestra que el titanio puede unirse firme e
íntimamente al hueso humano y que aplicado
en la boca puede ser pilar de soporte de diferentes
tipos de prótesis. A este fenómeno
lo denomina osteointegración. Este estudio,
todavía no interrumpido, revoluciona el
mundo implantológico y estimula a diversas
casas comerciales al desarrollo de lo que hoy
en día es el “mercado implantológico”.
Dentro de los diferentes implantes que existen
actualmente, una gran mayoría carece de
cualquier estudio o investigación que garantice
los parámetros básicos de la osteointegración,
lo que hace que en muchos casos el diseño
sea más un plagio que un desarrollo serio.
La colocación de implantes se reduce a
una intervención más o menos sofisticada,
consistente en descubrir el hueso alveolar, colocando
el implante deseado. Pero para culminar este objetivo
es necesario e imprescindible un buen diagnóstico
y planificación del tratamiento,
consiguiendo que el fin perseguido se considere
un éxito o un rotundo fracaso. Dentro del
diagnóstico, la valoración del paciente
en sus condiciones generales y locales
harán una primera aproximación a
la posibilidad implantológica. En segundo
lugar, la evaluación de la cantidad
y calidad ósea donde alojaremos
los implantes es de suma importancia. Posteriormente
un estudio radiográfico
minucioso, mediante ortopantomografías
en su inicio y tomografías como estudio
final, completarán el correcto diagnóstico
implantológico.
La planificación del tratamiento comenzará
con los condicionantes quirúrgicos, donde
el estudio de la anatomía de los maxilares
evitarán durante el acto quirúrgico
cualquier imprevisto “no deseado”.
Los condicionantes protésicos, como culminación
al estudio inicial en la planificación
implantológica, nos mostrarán las
indicaciones y contraindicaciones de las diferentes
soluciones rehabilitadoras. Por tanto, la
iniciación de cualquier tratamiento implantosoportado
consiste en la perfecta planificación de
cada caso concreto, en relación a la situación
física, psíquica y anatómica
de cada paciente en particular.
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